Si sientes enloquecer lo estas haciendo bien


No es sólo el cansancio físico o no poder dormir de un tirón. Es también el agotamiento que supone estar pendiente todo el tiempo de si come bien o si respira por la noche… O vivir pegado a un bebé día y noche, que trae consigo momentos de dulzura y desesperación a la vez. Caer en la cuenta de todo lo que la nueva llegada nos “impide” hacer, la tristeza por la libertad perdida, el miedo a lo desconocido y el temor a equivocarnos con algo tan importante. Querer salir corriendo o dar marcha atrás y no poder. Y sentirse culpable por pensarlo. ¿Me he vuelto loca? ¡Y cómo no estarlo! Con este escenario nuevo, diferente, inesperado, que nos remueve tantas cosas por dentro… pero necesario para poder volver en algún momento a nuestro estado anterior.


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